Te miro, y te sonrío, y tú me devuelves la sonrisa, pero a través de tu mirada veo una profunda sensación de asco.
Siempre has estado disponible para los demás, pero, ¿en ti quien coño piensa? -piensas mientras analizas hasta el último parpadeo de mis ojos-. No puede dedicarte a estar siempre esperando para ayudar a alguien sin ni siquiera pensar en que, tú, a lo mejor, por dentro estás cayéndote a pedazos, en que hasta el fin de tus días vas a estar dependiendo de los demás y nunca vas a aprender a pensar por ti mismo, en que eso solo va a hacer que te quedes atrás, y la gente no mira atrás.
Dices todo eso con tu sonrisa, esa que usas de caparazón y que no te deja ver más allá. Todo eso sale por tus ojos, esos que antes miraban con asco y ahora se llenan de lágrimas. Todo ocurre mientras lanzas un puñetazo que rompe el cristal en mil pedazos chiquititos y tu mano comienza a sangrar, pero no tienes ganas ni de fijarte en el dolor, solo caes al suelo derrumbado, odiando a la persona que tienes enfrente, y a todo lo que conlleva mirarse al espejo.
1 comentario:
ei! que todavia no as subido todo lo que tenias que subir!!
me he hecho uno blog para poder firmarte y para que puedas ver lo que subo.
ademas meparece q solo vas a saberlo tu porq no creo q se lo diga a nadie.
asi estamos iguales! XD
un beso pekeñajoo0o0o0!!!
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